Libertad al cautivo.

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En una de mis tantas conversaciones con Jesús, en esos diálogos en la intimidad en donde siempre le expreso todo lo que hay en mi corazón y lo desnudo completamente en su presencia, le preguntaba porque simplemente hay personas que no podían gozar de la libertad de la que habla la biblia? Porque aunque quieran  siguen dando vueltas en círculos sobre el mismo lugar llegando al mismo punto de partida? Y en este punto la palabra lo describe de forma literal:
«El perro vuelve a su vómito», y «la puerca lavada, a revolcarse en el lodo».
2 Pedro 2:22 NVI

El Señor ministraba mi vida y ante mi pregunta con mucho amor y paciencia me lo explico de forma muy sencilla.
“Han sido redimidos  pero viven en esclavitud y cautiverio porque no han sido renovados en su mente”

Y es que definitivamente no podemos ser transformados en personas nuevas sino cambiamos nuestra manera de pensar. Así me lo seguía enseñando el Señor en su palabra:
No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.
Romanos 12:2 NTV

Dios no solo quiere salvarnos de la condenación eterna ofreciéndonos su perdón y dándonos la salvación que viene como resultado de un arrepentimiento genuino y de reconocer a Jesús como el único Rey y Señor de nuestras vidas, sino que, quiere que experimentemos aquí en la tierra y ahora la libertad que viene como resultado de tener una mente renovada. Es Dios quién rompe las fortalezas en nuestras mentes cuando se lo pedimos y quien cambia nuestra manera de pensar para que nos despojemos de hábitos, costumbres y patrones que traíamos cuando andábamos en nuestra vieja naturaleza.
Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.
Gálatas 5:1 NVI

El Señor quiere que vivamos una vida integral en todas nuestras áreas, Él desea la salvación de nuestras almas, pero también anhela que podamos vivir una vida en plenitud, libres y sin esclavitud en nuestras mentes. Expresale a Dios tu deseo de libertad y coopera con el dejando atrás todas las cosas que no te convienen, permite  que el tome el control de tu vida, rinde tu obediencia a él y el obrará de forma poderosa rompiendo todas tus cadenas y ataduras.

Jesús vino a dar Libertad a los cautivos.
Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.

Juan 8:36 NVI

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